El problema del aire viciado en espacios de alto tránsito
Cuantas más personas comparten un mismo ambiente cerrado, más rápido se degrada la calidad del aire. En cafeterías y gimnasios ese proceso es especialmente rápido: hay actividad física, cocina, y una rotación constante de gente durante todo el día. Sin un recambio de aire controlado, el CO₂, la humedad y los olores se acumulan mucho antes de lo que se nota a simple vista.
En gimnasios
El esfuerzo físico eleva el consumo de oxígeno y la producción de CO₂ y humedad por sudoración. En una clase grupal con alta ocupación, esto se traduce en un ambiente pesado que afecta el rendimiento y la percepción de limpieza del lugar.
- Aumento de CO₂ que reduce el rendimiento y la sensación de bienestar.
- Humedad relativa alta por transpiración, que favorece malos olores y humedad en superficies.
- Necesidad de renovar el aire varias veces por hora en salas de clases grupales.
En cafeterías y locales gastronómicos
La cocina suma humos, grasa en suspensión y humedad al aire del salón. Además de la comodidad de los clientes, la extracción correcta es un requisito habitual de la normativa bromatológica municipal.
- Extracción de humos y grasa desde la cocina, independiente del aire del salón.
- Renovación de aire en el salón para evitar olores persistentes.
- Cumplimiento de normativa sanitaria y de habilitación comercial.
Qué mirar al diseñar el sistema
El caudal de aire necesario depende de la ocupación máxima esperada, no de la superficie del local. Un gimnasio con clases grupales de 30 personas necesita mucho más recambio de aire por hora que una oficina con la misma superficie y 5 personas.
Un caso real
"Con más de 300 socios por día el aire se sentía pesado en las clases grupales. La ventilación mecánica forzada que nos instalaron renovó el ambiente por completo: se nota apenas entrás al gimnasio." — Romina A., Directora de gimnasio y clienta de Ecobuilding.



